Dic 11

Entendemos por carga mental la cantidad de esfuerzo deliberado que debemos realizar para conseguir un resultado concreto, en función de la información disponible. Durante el siglo XXI, los avances tecnológicos han sucedido cada vez más rápido haciendo que la adaptación a los mismos sea un proceso continuado.

Carga mental: la tecnología como catalizador

La cantidad y tipo de información que manejamos en el día a día de nuestros trabajos debido al desarrollo de las tecnologías de la comunicación e información hace que la carga mental a la que nos vemos expuestos aumente de manera exponencial. En nuestros puestos de trabajo recibimos numerosas señales a través de nuestros sentidos, que se han visto multiplicadas con la tecnología.

Esta información es recogida por nuestro cerebro, siendo interpretada por el mismo. El cerebro es el encargado de hacer reaccionar nuestro cuerpo de una u otra manera para realizar las acciones necesarias de la mejor manera. Este proceso se realiza de manera consciente en el trabajo, controlando todas las variables para realizar nuestro trabajo con calidad.

Al ser conscientes de cada uno de estos procesos, y siendo estos consecutivos, la carga mental a la que nos vemos expuestos es muy grande debido a la exigencia de atención de estos procesos y nuestra concentración. En el trabajo podemos distinguir diferentes cargas mentales:

  • Carga Psíquica: Se refiere a los aspectos de alto riesgo, que implican un elevado nivel de tensión, incertidumbre, conflicto, decisiones importantes…
  • Carga Cognitiva: Esta aparece cuando la tarea que se nos encomienda requiere una organización estricta, rapidez en nuestros actos y la realización de diversas tareas de manera conjunta.

Sobrecargas e infracargas mentales en el trabajo

Una carga de trabajo excesiva puede llegar a ser perjudicial y provocar una sobrecarga mental. Asi mismo, la falta de actividad también puede producir la llamada infracarga, negativa para los trabajadores.

Las sobrecargas mentales suelen aparecer en momentos de exigencia en el trabajo que superan nuestras capacidades o cuando la cantidad de trabajo o el ritmo del mismo excede nuestra capacidad.

Por el contrario, la infracarga mental aparecen cuando nuestras tareas son poco exigentes, mecánicas, sin necesidad de una concentración en el trabajo realizado. 

Podemos considerar la sobrecarga e infracarga mental como un problema real que afecta directamente a las condiciones de trabajo contra el que podemos generar grandes soluciones. De esta forma, estaremos en capacidad de transformar nuestro entorno laboral. Construir un ambiente de trabajo saludable es responsabilidad de todos.

 

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