estrés por frío

Nov 20

El frío hace de su presencia poco a poco en toda España y se hará cada vez más evidente con el paso de los días, así como con la llegada del invierno. Las lluvias, las nevadas, entre otros, comienzan a darse y, a pesar de las circunstancias, con muchos los trabajadores que realizan sus labores a la intemperie, lidiando con dichas condiciones climatológicas. Esto provoca el riesgo de estrés por frío.

Cuándo se produce el estrés por frío

El estrés por frío se experimenta cuando la temperatura está por debajo de la zona de confort, sobre todo, en empleos sedentarios. Evidentemente, cuanto menor sea la temperatura ambiental, mayor es la probabilidad de de sufrir estrés por frío. No obstante, esto dependerá a su vez de la capacidad de termorregulación de nuestro cuerpo, como de la conducta que presente la persona.

Por tanto, el estrés por frío hace referencia a una pérdida de calor excesiva del cuerpo humano durante la realización de su oficio debido a las condiciones climatológicas.

Qué factores afectan a la exposición del frío

Hay ciertos aspectos que juegan un papel fundamental ante la posibilidad de sufrir estrés por frío. Estos factores son:

  • Género: mujeres y hombres cuentan con diferentes debilidades en cuanto a la velocidad de enfriamiento. Por ejemplo, las mujeres pierden calor en los pies y las manos a mayor velocidad que los hombres, aunque en cuestiones de enfriamiento general, las mujeres son más tolerantes al estrés por frío.
  • Edad: las personas de mayor edad son menos tolerantes al frío.
  • Morfología: ratio entre la superficie y el volumen.
  • Fatiga y cansancio.
  • La presencia de problemas circulatorios.
  • Consumir tabaco o bebidas alcohólicas.
  • Al contrario del calor, el frío no cuenta con un periodo de aclimatación.
  • Usar ciertos medicamentos que puedan afectar al sistema cardiorrespiratorio.
  • Indumentaria no apropiada y como consecuencias de la sobreprotección.

Medidas preventivas

El INSHT proporciona algunas medidas técnicas de orden tanto general como específico para prevenir el estrés por el frío. Algunas recomendaciones, de carácter general, son:

  • Contar con mecanismos automáticos para reducir la carga de trabajo manual.
  • Instalar dispositivos de calor radiantes en los puestos de trabajo en los que la persona se encuentren más expuestos a condiciones inadecuadas.
  • Añadir señales específicas para la entrada a una zona de frío extremo, contacto en superficies frías…
  • Etc.

 

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