los peligros de las temperaturas extremas

Jun 21

El verano ha llegado definitivamente y con este, el calor. Por ello, es conveniente extremar todo tipo de precauciones para evitar los riesgos laborales que estas temperaturas suponen, sobre todo, en aquellas personas que desarrollan su actividad laboral al aire libre. Con la finalidad de advertir de los riesgos a los que estamos expuestos en esta época del año, expondremos en este blog los peligros de las temperaturas extremas.

¿Qué tipo de riesgos son causados por las temperaturas extremas?

  • Insolaciones: esto se produce debido a una excesiva exposición solar. Puede afectarnos  en mayor o menor medida, sin embargo, los síntomas frecuentes son las fiebres altas y las convulsiones.
  • Golpes de calor: el golpe de calor es cuando la temperatura corporal interna es de unos 40º o superior. Los síntomas y consecuencias de los golpes de calor pueden entrañar delirio, vómitos, crisis epilépticas, dolores de cabeza, náuseas, entre otros. Este riesgo puede ser incluso letal.

¿Cuáles son las causas?

Entre los factores de riesgo que pueden dar lugar a este tipo de peligros provocados por las temperaturas extremas encontramos:

  • La falta de hidratación.
  • La exposición solar de manera prolongada.
  • La realización intensa de esfuerzos físicos durante un periodo de tiempo considerable.

Asimismo, encontramos otro tipo de factores que puede ser condicionantes. Aquellas personas que tengan sobrepeso, sufran enfermedades crónicas, consuman drogas, etc. Tendrán muchas más posibilidades de sufrir accidentes laborales de dicha índole.

¿Qué medidas preventivas podemos adoptar para evitar los peligros de las temperaturas extremas?

  • Es imprescindible conocer cuáles son los síntomas de los trastornos causados por el calor.
  • Descansar el tiempo necesario para recuperarnos de los esfuerzos realizados.
  • Reducir el esfuerzo físico en las horas más críticas, entre las 11am y las 17pm.
  • Beber todo el agua que necesites.
  • Evitar tomar todas aquellas bebidas o comidas que favorezcan la deshidratación.
  • Proteger la cabeza conforme a nuestra actividad profesional, ya sea con cascos, gorras, etc.

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